Problemas de sueño en bebés y niños pequeños: comprender las causas y lograr noches tranquilas con ayudas específicas para conciliar el sueño

Katrin Stötter

Madre, asesora del sueño certificada y fundadora de la consultoría del sueño «Bärenstarker Babyschlaf».

El sueño es un tema central en el día a día con un bebé o un niño pequeño, no solo para el niño, sino también para los padres. Especialmente durante los primeros meses de vida , la falta de sueño nocturno puede convertirse rápidamente en una carga. La inquietud, la falta de sueño y la preocupación por la salud del niño afectan a muchas familias. Sin embargo, con conocimientos, paciencia y las estrategias adecuadas, puedes ayudar a tu hijo a conciliar y mantener el sueño, y así disfrutar de noches más tranquilas. Para las madres , que el niño duerma plácidamente también suele suponer un alivio considerable.

¿Cuáles son los problemas de sueño típicos en bebés y niños pequeños?

En mis servicios de asesoramiento, los padres describen una y otra vez problemas similares para conciliar el sueño, que a menudo están relacionados con dormirse, la siesta o los despertares nocturnos:

• Succión continua durante la noche
• Dormirse solo con ayuda (lactancia, en brazos, contacto físico)
• Largo tiempo para conciliar el sueño, a menudo con inquietud o llanto
• Despertares nocturnos frecuentes
• Siestas cortas (30–40 minutos, a partir del octavo mes)
• Periodos prolongados de vigilia durante la noche
• Despertarse mucho antes de las 6 de la mañana
Siestas solo posibles en el portabebés, la hamaca colgante o el cochecito
• Resulta prácticamente imposible acostarlo en la cama sin que se despierte
• Enlazar los ciclos de sueño solo con el apoyo de los padres

Estas dificultades no son inusuales y, a menudo, se deben al desarrollo. No obstante, muchos padres perciben estas interrupciones recurrentes como un auténtico problema de sueño que puede afectar considerablemente a la vida familiar.

Por qué dormir bien es tan importante

Dormir no es solo descansar: es esencial para el desarrollo cerebral, la salud física y el equilibrio emocional de tu hijo. Especialmente durante la primera infancia tienen lugar innumerables etapas del desarrollo que influyen en el sueño, pero que también necesitan del sueño. Un niño que duerme lo suficiente para su edad suele estar más equilibrado durante el día y puede recuperarse mejor de acuerdo con sus necesidades de sueño.

¿A partir de cuándo se desarrolla un ritmo estable de día y noche?

A partir de aproximadamente el cuarto mes, tu bebé comienza a desarrollar un ritmo de sueño diurno y nocturno. El sueño se vuelve más cíclico. Este ritmo puede tardar hasta el sexto mes en consolidarse. Durante el primer año de vida, el sueño cambia con frecuencia antes de volverse más estable.

  • Oscurecer el entorno de sueño con antelación: no solo por la noche, sino también antes de la siesta o de las dormiditas breves

  • Establecer rituales fijos para conciliar el sueño: los rituales aportan seguridad y favorecen el sueño

  • Ropa de dormir también durante el día, para que tu bebé pueda distinguir entre las fases de vigilia y sueño

  • Respetar los periodos de vigilia adecuados para la edad para evitar el cansancio excesivo

  • TIPP

    Si no estás seguro de reconocer las señales de cansancio, utiliza nuestra tabla de necesidades de sueño. ⬇

El entorno ideal para dormir

Para un sueño reparador, es fundamental contar con un entorno de descanso tranquilo, oscuro y con pocos estímulos. Procura que tu hijo haga la mayor cantidad posible de siestas en la cama y no mientras está fuera de casa. Esto no solo favorece que duerma toda la noche, sino también su estabilidad emocional.

¿Cuánto tiempo se tarda normalmente en conciliar el sueño?

Muchos padres se preguntan cuánto debería tardar su hijo en quedarse dormido. Sin embargo, tampoco hay una regla fija:

• Hasta los 14 meses: 15–25 minutos
• A partir de los 15 meses: 20–30 minutos

Si el tiempo para quedarse dormido es claramente más corto, quizá tu hijo estaba demasiado cansado. Si es más largo, posiblemente todavía no tenía suficiente sueño.
🔑 Importante: quedarse dormido es un proceso de aprendizaje. Tu bebé necesita tu cercanía, Textura y tiempo para relajarse. Especialmente durante el primer año de vida, esto es completamente normal.

Por qué acompañar a los niños al dormir es una necesidad

Especialmente por la tarde y durante la noche, conciliar el sueño supone estrés para muchos niños, ya que implica una separación. Acompañarles durante el sueño les brinda cercanía, seguridad y protección. Es una necesidad básica de tu hijo, no un «hábito» que tengas que eliminar. Los días estructurados y los rituales afectuosos ayudan a reducir el estrés y facilitan que concilie el sueño. Ten en cuenta que cada niño tiene sus propias necesidades de sueño, que cambian continuamente a medida que crece.

¿Tu bebé dormirá alguna vez toda la noche?

Un deseo muy extendido y, al mismo tiempo, un gran malentendido. Porque, en el caso de los bebés, dormir toda la noche no suele significar dormir ocho horas seguidas sin interrupciones.
Orientación para las fases de sueño nocturnas:


• Hasta los 6 meses: despertarse cuando lo necesite
• 6–7 meses: aprox. 2–3 horas
• 8–9 meses: aprox. 3–4 horas
• 10–11 meses: aprox. 4–5 horas
• A partir de los 12 meses: hasta 6–12 horas

También durante el segundo o tercer año de vida puede haber fases en las que tu hijo se despierte por la noche o duerma de forma más inquieta.

Por qué los bebés se despiertan por la noche

Los bebés se despiertan por la noche porque tienen hambre, buscan cercanía o procesan nuevas experiencias. La dentición, las molestias de salud o un entorno de sueño inadecuado también pueden alterar el sueño. El estrés y la sobreestimulación durante el día también afectan negativamente al sueño nocturno continuo.

La alimentación nocturna es completamente normal durante los primeros 12 meses, sobre todo si tienes en cuenta el enorme desarrollo cerebral y el crecimiento físico de tu hijo.

A partir del mes 13, si su desarrollo es normal y se alimenta bien durante el día, puedes plantearte reducir gradualmente las tomas nocturnas. Hazlo siempre siguiendo un enfoque respetuoso con el vínculo afectivo.

Regresión del sueño: ¿qué es?

El término regresión del sueño describe un cambio en el comportamiento del sueño relacionado con el desarrollo, generalmente acompañado de inquietud, mayor tiempo para conciliar el sueño o despertares nocturnos.

Momentos típicos:
Las regresiones del sueño suelen aparecer en determinadas etapas del desarrollo: la primera se manifiesta alrededor del cuarto o quinto mes, cuando el sueño se vuelve más cíclico. Otros momentos frecuentes son los 8/9, 11/12, alrededor de los 18 y entre los 22 y 24 meses. Durante estas fases, los patrones de sueño y las necesidades cambian considerablemente, a menudo acompañados de nuevos avances en el desarrollo motor, del lenguaje o cognitivo. En el segundo año de vida, muchos padres vuelven a observar una etapa similar.

Durante estas fases, el sueño puede volverse de repente mucho más inquieto. También es posible que el niño rechace la siesta del mediodía o el sueño diurno.

¿Qué ayuda con una regresión del sueño?

• Mantener una estructura diaria y unos rituales fijos
• Evitar las actividades estimulantes
• Ofrecer calma, paciencia y acompañamiento afectuoso
• Incorporar elementos relajantes, como un masaje de pies con aceite de lavanda (puro y de calidad ecológica)

Importante: Esta fase también pasará; prometido.

¿Cuándo deberías acudir al pediatra?

No todo problema de sueño está relacionado con el desarrollo. Si tienes la sensación de que existen causas de salud como, por ejemplo:

  • Reflujo

  • Frenillo lingual corto

  • Alergias

  • Problemas respiratorios

  • Dolor físico

Si desempeñan un papel, es fundamental consultar a un pediatra. También pueden ser útiles enfoques complementarios como la osteopatía o la medicina natural.
Porque cuidar también significa hacer que se investigue a tiempo la causa de posibles molestias.

¿A dónde acudir si persisten los problemas de sueño?

Muchos padres cuentan que no siempre sienten que el personal médico les asesora adecuadamente, especialmente cuando se trata del sueño infantil basado en las necesidades.

Mi consejo:
Acude a una asesoría del sueño certificada y orientada al apego, que tenga en cuenta tus necesidades individuales. Asegúrate de sentirte a gusto con esa persona: la confianza es la base de una colaboración exitosa.

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Para terminar: ¡lo estás haciendo genial!

Si estás pensando en las asociaciones del sueño, los rituales o los despertares nocturnos, no tengas miedo. Los hábitos se forman poco a poco, normalmente a partir del quinto mes. Y puedes cambiarlos, pero solo si te resultan una carga.

Eres la mejor mamá o el mejor papá para tu hijo. Confía en ti y en tu intuición. Juntos encontrarán su propio camino.

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